Breve reseña de los últimos acontecimientos

1. Gobierno de Saavedra.

2. Gobierno de Siles.

3. Gobierno de Salamanca.

4. Sucesos posteriores a la Guerra del Chaco.

1. Gobierno de Saavedra. — El Dr. Bautista Saavedra nació en La Paz, el año 1870.  Hizo sus primeros estudios en el Colegio Seminario y luego cursó en la facultad de Derecho, obteniendo su título profesional en 1897.  Mediante honroso concurso llegó a desempeñar la Cátedra de Filosofía del Derecho y Derecho Penal en la Universidad de La Paz.  En 1893 fue enviado a España para investigar la documentación del archivo sevillano de Indias y a su vuelta presentó un notable alegato sobre los derechos de Bolivia ante el tribunal arbitral de Buenos Aires donde debía fallar la cuestión de límites con el Perú.  En 1909 fue Ministro de Justicia e Instrucción Pública y en 1912 representó a Bolivia como Ministro en el Perú.  Desde 1914 organizó el Partido Republicano del cual fue uno de sus más decididos caudillos. También es digno de mérito su labor intelectual como fruto de la cual publicó varias obras importantes sobre las materias de su versación, siendo las más difundidas “El Ayllu” y “La Democracia en nuestra Historia”.

Elegido presidente de la República por la Convención de 1920, inició su gobierno para el período constitucional de enero de 1921.  Entre sus principales actos administrativos se puede citar:

En materia de Relaciones Exteriores firmó una convención con la Argentina para la construcción del ferrocarril Yacuiba-Santa Cruz con el mismo país, el tratado de límites Carrillo-Diez de Medina por el cual quedó definida la frontera con ese país.  Luego realizó varias gestiones ante la Liga de Ginebra como ante el gobierno de Estados Unidos pidiendo la revisión del tratado de 1904 con Chile y la participación de Bolivia en el asunto sobre Tacna y Arica; por último, invitó al Paraguay a someter el pleito del Chaco al arbitraje del presidente de Estados Unidos de Norte América.

En materia de gobierno hizo una substancial reforma del reglamento y ley electoral; creó los alcaldes rentados para la eficiente atención de los servidores municipales y dictó la “ley seca” para combatir el alcoholismo.

En el ramo de hacienda, Saavedra contrajo un gran empréstito americano y creó la Comisión Fis.

cal Permanente como garantía de control sobre nuestras rentas que se daba a los acreedores americanos. Se aprobó la transferencia de un millón de hectáreas de la Compañía Richmond Levering y la Standard Oil; se dictó la ley de accidente del trabajo, la jornada de ocho horas; se reglamentó el trabajo de mujeres y menores y se dictó la ley del ahorro obligatorio para los trabajadores mineros.

En el aspecto de obras públicas, impulsó los trabajos del ferrocarril de la Argentina, inaugurándose el 10 de mayo de 1924 el tramo Tupiza-Villazón.  Fue pavimentada y ornamentada la ciudad de La Paz; se concluyó la parte interior de la gran catedral paceña; se hizo la captación de un nuevo caudal de aguas en Arocagua para la ciudad de Cocha- bamba; iguales trabajos se hicieron para Santa Cruz en el río Piray.

En materia Militar, se creó por decreto de 7 de septiembre de 1923 la Escuela Militar y Civil de Aviación de El Alto, para la que adquirió material necesario; se organizó la colonia militar de San Antonio; y por fin muchas obras públicas con motivo de celebrar el primer centenario de la creación de la República.

En resumen, este gobierno demostró una in-tensa actividad administrativa que no consiguieron obstaculizar las constantes resistencias de que fue objeto de parte de la oposición.

2. Gobierno de Siles. — El Dr. Hernando Siles nació en Sucre el año 1881 y se tituló de abogado en 1905.  Fue uno de los jurisconsultos más prestigiosos y versados del foro boliviano.  Fue catedrático en el Instituto Nacional de Comercio y en la Facultad de Derecho de La Paz.  Luego ocupó el cargo de Oficial Mayor del Ministerio de Justicia.  Más tarde fue designado Rector de la Universidad de Chuquisaca.  Después de la revolución del 12 de julio de 1902 elegido Convencional y luego Ministro plenipotenciario en el Perú. Entre las obras jurídicas que ha producido, todas ellas muy notables por su gran conocimiento de la materia se puede citar el “Procedimiento Civil”, el “Código Civil” y el “Código Penal”, habiendo inédita la obra más importante que emprendió y que se refiere a “Jurisprudencia americana comparada”.

Al finalizar el período constitucional del Dr. Saavedra se convocó a elecciones presidenciales, habiendo obtenido la mayoría el Dr. José Gabino Villanueva, cuya elección fue anulada por el Congreso.  En consecuencia, el Dr Saavedra fue prorrogado en el mando hasta que pudieran realizarse nuevas elecciones.  Efectuadas las nuevas votaciones salió elegido el Dr. Hernando Siles como presidente de la República que fue investido en agosto de 1926.

Al iniciar su gobierno el Dr. Siles quiso atenuar las violencias políticas que se habían desatado en el período anterior y trató de atraer a su lado a todos los sectores políticos del país.  Fue también muy marcado su generoso deseo de compartir con la juventud intelectual las principales tareas del gobierno para lo que elevó a muchos jóvenes profesionales a altas y honrosas situaciones públicas.

Durante el gobierno del Dr. Siles se produjo una situación crítica en las relaciones con el Paraguay, causada por las constantes penetraciones que ese país fue realizando sobre las posesiones bolivianas del Chaco Boreal y que ocasionaron incidentes de suma violencia.

Desde el año 1920 trató de enturbiar las relaciones con Bolivia enviando fuerzas militares a diferentes puntos del Chaco, adquiriendo armas en Chile y otros países y entregando grandes concesiones de tierras incontestablemente bolivianas a los menonitas y a empresas argentinas.  Esta conducta provocativa tuvo su primer desenlace en el incidente de Fortín Sorpresa, luego un segundo suceso en el apresamiento de jefes bolivianos cerca de Bahía Negra y por último el alevoso asalto a la pequeña guarnición boliviana de Fortín “Vanguardia”.

Ante este último atentado que llenó la indignación al país, el gobierno boliviano exigió una explicación al del Paraguay y esperó en vano el plazo de diez días.  Entonces resolvió tomarse la legítima represalia y ordenó la captura de los fortines paraguayos Boquerón y Mariscal López, orden que tropas bolivianas realizaron inmediatamente y con tanto ímpetu que los paraguayos se apresuraron a des-ocupar otro fortín más o sea el Fortín Rivarola.

En estas circunstancias parecía inminente la prosecución de nuevas acciones de armas que hubieran terminado por producir la guerra declarada; pero el Presidente Siles tuvo el talento y la previsión de verdadero estadista y comprendió que era necesario evitar una guerra inútil y fatal para el país.

Situándose en un plano de serena dignidad, se conformó con haber salvaguardado el honor del Estado y aceptó de buen grado la mediación de los países americanos que a la sazón tenían sus representantes reunidos en Washington (3 de enero de 1929).  En consecuencia, se sometió el conflicto a la investigación y el fallo de los delegados de los Estados Unidos, México, Colombia, Uruguay y Cuba.  La causa de Bolivia salió de ese alto tribunal decorosamente calificada, al mismo tiempo que quedaba comprobada y estabilizada la culpabilidad del país agresor. Finalmente, el gobierno boliviano, considerando suficientemente resguardada la dignidad del país, se avino a la conciliación con el Paraguay, tal como lo había resuelto el tribunal mediador.

La elevada, serena, a la vez enérgica forma como el Presidente Siles condujo a Bolivia en esa difícil y peligrosa época será siempre elogiada por todos los bolivianos sobre todo después de haberse experimentado, las calamidades de la Guerra del Chaco.

Pero Siles no se contentó con haber terminado honrosamente la cuestión con el Paraguay, sino que se consagró a asegurar mejores medios para establecer la soberanía boliviana en aquella región tan porfiadamente disputada.  Así fue como llevó a cabo con toda actividad y preferencia la construcción del camino carretero Tarija-Villamontes, que más tarde debía ser, durante la campaña, la única vía de penetración y abastecimiento con que contaron los defensores del Chaco Boreal. 

Estando para finalizar el gobierno de Siles, sus partidarios le propusieron la reelección no obstante estar ello terminantemente prohibido por la Constitución. De ello se valieron sus enemigos políticos que se sentían desplazados de las funciones públicas por la juventud que colaboraba con el gobernante.  En consecuencia, se produjo el movimiento revolucionario de 1930 que derrocó a Siles y a sus partidarios, en vísperas de que se reunía la convención que debía reformar el caso de la irrelegibilidad del Presidente y a ratificarse en el mando.

Al caer el Dr. Siles fue víctima de censurables excesos y violencias por parte de la chusma que llegó a asaltar e incendiar su domicilio particular.  La opinión en aquel momento, agitada por la pasión política, fue adversa al ex mandatario; pero, ahora, disipada la fiebre política, se llega a considerar que hubiera sido preferible la reelección de Siles a que nuevos hombres con criterio y métodos diferentes nos hubieron conducido a una guerra de desastrosas consecuencias que seguirán gravitando por mucho tiempo en la suerte del país.

3. El Gobierno de Salamanca. — Consumada la revolución de 1930, fue organizada una Junta Militar de Gobierno que presidió el General Carlos Blanco Galindo, la que convocó a elecciones para la Convención Nacional.

Reunida esta Convención, aprobó los actos de la Junta y eligió como Presidente de la República al Dr. Daniel Salamanca. Este personaje había nacido en 1869 en Cochabamba en cuya Universidad cursó estudios de Derecho, se graduó de abogado y fue catedrático de Economía Política, Finanzas y Estadística.  En 1900, con motivo de la revolución liberal, fue elegido diputado nacional.  En 1903 Ministro de Hacienda del Presidente Pando.  En 1904 representó a Cochabamba como Senador, siendo reelegido varias veces hasta 1916.  En dicho año la ciudad de La Paz lo eligió diputado por el partido republicano del cual era fundador, representación que ejerció hasta 1920.  Después de la revolución republicana de ese año fue elegido convencional y senador por Oruro, cargo que renunció al cabo de un año por las divergencias surgidas con el Presidente Saavedra y que dieron lugar a la escisión de los republicanos, formándose el partido Republicano Genuino en el cual figuraron como jefes Escalier y Salamanca.

Bajo la administración del Dr. Salamanca una de las reformas más trascendentales y beneficiosas fue la creación de la autonomía universitaria que favoreció la organización y mejoramiento de las Universidades del país y que desde entonces gozaron de las garantías y recursos necesarios para ingresar en una etapa de fecundo progreso.  También se declaró la Autonomía Educacional, complementada con la organización del Consejo Nacional de Educación.

La mayor parte del período administrativo de Salamanca tuvo que destinarse a la atención de la defensa del Chaco frente al conflicto bélico con el Paraguay que estalló en 1932.

La entera fe que el pueblo de Bolivia había depositado en el gran tribuno y constante defensor de las libertades públicas que era Salamanca, no fueron desgraciadamente correspondidos en la hora de la prueba que impuso al país la Guerra del Chaco.  Pues, en el terreno internacional y diplomático los intereses del país, delicados como nunca, fueron manejados sin experiencia ni previsión y en el terreno militar la conducción de la guerra, la movilización y los abastecimientos se llevaron con inseguridad y falta de energía.  Finalmente, surgió como consecuencia de esto una grave divergencia de criterio entre el gobierno y el Comando del Ejército.  Esta divergencia imposible de ser atenuada ocasionó el golpe de Estado de Villa Montes, en el que el Ejército desconoció el mando de Salamanca y, puso en su reemplazo al Dr. Luis Tejada Sorzano, bajo cuyo gobierno se continuó la campaña.

4. Sucesos posteriores a la Guerra Del Chaco. — El gobierno de Tejada Sorzano hizo de su parte cuanto estuvo a su alcance para mantener al país en una situación económica capaz de hacer frente a las crecientes necesidades internas: y principalmente a los enormes gastos que demandaba la prosecución de la campaña.  Fueron salvándose inteligentemente todas las deficiencias anteriores que el Ejército en campaña pudo reorganizarse debidamente hasta poner fin a la serie de repliegues que había ido dejando gran parte del Chaco en poder de las tropas paraguayas.  Luego los bolivianos iniciaron con la magnífica defensa de Villa

Montes la demostración de su naciente poderío. Desde ese momento la suerte de las armas fue tornándose adversa al enemigo, mientras el comando boliviano preparaba la ofensiva gradual para arrojar a los invasores.  Las primeras acciones fueron acusando el desgaste del Paraguay.  Unos meses más de campaña, tal vez el ejército paraguayo habría tenido que realizar profundas retiradas.  Fue en tal momento crítico para el Paraguay, que la Argentina dándose perfecta cuenta de que su protegido había llegado al límite de su capacidad militar, mientras crecía el poder ofensivo de Bolivia, intervino afanosamente, y su Canciller Saavedra Lamas, empleando todos los recursos e influencias diplomáticas, presionó de tal manera al gobierno boliviano que este tuvo que aceptar el armisticio.  De esa manera la Argentina logró salvar los intereses paraguayos y obligó a Bolivia a enviar sus delegados a Buenos Aires para disputar la paz.

Al Presidente Tejada- Sorzano sucedió en el mando el gobierno militar presidido por el Coronel David Toro que había sido el Jefe de Estado Mayor del Ejército en campaña en los últimos tiempos.  Toro durante su breve administración logró mediante un enérgico decreto poner coto a la defraudación de los intereses bolivianos que causaba la Standard Oil.  Esta actitud valiente contra el poderío económico y material de una de las más poderosas compañías del mundo financiero al resguardar la soberanía y el porvenir económico de un país débil, nacionalizando el petróleo, es el mejor mérito que puede ostentar ese gobernante.

Al General Toro reemplazó en el gobierno Germán Busch, luego fue elegido constitucionalmente Presidente de la República, teniendo como Vicenal Dr. Enrique Baldivieso.  El Coronel Busch inspiró la política en Tos más avanzados principios sociales.  Uno de sus más importantes actos fue el decreto sobre la minería tendiente a dar una gran participación al Estado del dinero con que producían las minas y que fue recibido por el pueblo con extraordinarias manifestaciones de entusiasmo.  Resuelto Busch a llevar adelante todas sus reformas que en su vehemencia patriótica había soñado, creyó que el camino más práctico para ello era el de anular absolutamente todos los recursos de la oposición y para ello impuso al país la dictadura. Con tal carácter siguió gobernando hasta que la muerte en forma trágica e inesperada cortó su viril existencia.

Como consecuencia de este infausto suceso, y esta vez también por voluntad del Ejército, fue Presidente provisorio el entonces Jefe de Estado Mayor, General Carlos Quintanilla, el cual procuró constitucionalizar el país llamando a elecciones presidenciales, en las que fue elegido casi por unanimidad el General Enrique Peñaranda, uno de los jefes más afortunados por su actuación en la campaña del Chaco y que había llegado anteriormente al alto grado de General en Jefe del Ejército.  El General Enrique Peñaranda, debía concluir su mandato el 6 de agosto de 1944, pero el inesperado golpe de estado del 20 de diciembre de 1943 interrumpió los actos gubernamentales de dicho mandatario.

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