Reportero quieras o no

No sé si les interesaría … me ocurrió … a ver, por si acaso, lean esto.

Primera parte

El profesor comenzó diciendo:

— Antes que nada, quiero llevar a la práctica el periódico mural.  El pasado año habíamos sugerido la implantación de ese medio de comunicación.  ¿Se acuerdan?

Pausa.  Entre tanto nosotros con la vista clavada en él.

— No soy de ésos que sugieren una cosa y se olvidan luego.  Lo que proyecto tengo que hacer realidad, cueste lo que cueste, “hasta sus últimas consecuencias”, como dicen los sindicatos y los políticos.

Hice una mueca por la frasecita.

Y solicitó a continuación:

— A ver, ¿Quién puede facilitarme una hoja de papel en blanco?

Al rato los papeles comenzaron a crujir y a ser rasgados.  Después los compañeros gritaban hoja en alto:

— ¡Aquí está, aquí está! …

Parecían pañuelos blancos de cascabeleros.

— No tanto, amigos, no tanto.  Una suficiente.

Un suspiro de desaliento se escuchó en la sala.

Tomó de Marvin Apaza.  Lo dobló y cortó en más de treinta pedazos.  En uno garrapateó algo.

A continuación, dijo:

— Ahora, amigos, vamos a nombrar al reportero del periódico.  Traigan una gorra.

Hicieron aparecer una de visera.

Luego siguió explicando:

— En uno de los papelitos he escrito la palabra “Sí”.  Al que le toque, ése será el reportero.  Les advierto: no han de abrir o desdoblar, hasta que yo ordene.

Treinta manos pasaron por la gorra.

— ¡Atentos todos! – ordenó luego.

Expectación.

— ¡Abran!

En blanco … en blanco … ¡Menos el mío!

 

Entonces don Temis complacido exclamó:

— ¡Qué suerte, Nick! Te felicito.

Yo, en la luna.  Hice un mohín.  Los compañeros estallaron en aplausos.

¿Reportero …? Vencido por la curiosidad le pregunté:

— Profesor, dígame, ¿Qué es lo que tengo que hacer?  No entiendo ni jota.

— ¡Muy bien!  Cuaderno y lápiz en mano te vas a entrevistar a las personas importantes de la ciudad, díganos a las autoridades.  Concretamente al Prefecto.  Le haces las preguntas …

Hasta ahí recuerdo …

¿Reportero yo? ¿Entrevistar al Prefecto? ¡uuuh! … Poco a poco mis rodillas fueron cediendo como si hubieran sido alambres de plomo y … ¡al suelo!

Un barullo.  Cuchicheos … iban y venían …

— ¡Ataque le ha dado! … ¡Cancha! … ¡Cancha! …

— ¡Abran campo! … diré … traigan un sombrero, un … ¡cualquier cosa!  Le vamos a dar aire … ¡Agua! … ¡agua! …

— Pidan un jarro de la Dirección …

— ¿Está recuperando?

— No.  ¡Parece muerto!

— Échenle agua a la boca, con cuidado … Ahora, mójenle la frente … la nuca …

Abrí los ojos disimuladamente, pero los compañeros habían estado atentos a mis reacciones y gritaron.

— ¡Está vivo! Ha abierto un ojo.

— “¡Mañudo!” (* Expresión en el sentido de simulador, en nuestro país)

Luego me sacudieron igual que a un trapo de desempolvar.  Después me puse de pie, empero continuando con la farsa.  Gemía: ¡Aanj! … ¡Aanj! … La mano a la nuca, al estómago …

— ¡Mírenlo al mañudo! — gritaban señalándome.

Entonces, recobrando la compostura, me efrenté a ellos:

— Bueno, ahora ¿qué?   A ver, vayan ustedes a entrevistarlo al Prefecto …

— ¿Prefecto? repitió uno con ingenuidad.

— ¿Tienes miedo? — preguntó Kennedy Tintaya.

— Uuuy, debe ser terrible verse frente al Prefecto, a ver — comento Martins Roca.

— ¡Ah! — Intervine —.  Ya quisiera que cada uno de ustedes se vea frente al Prefecto.  seguro que … ¡A ver si no se pusieran a temblar!

Me acerqué donde don Temis para decirle:

— Profesor, le ruego que me releve de esta obligación.

Simuló no escucharme.  Entonces le imploré:

— ¡Por favor!

Después de un instante insistí:

— Hay tantos compañeros que pueden hacerlo mejor que yo.  Por qué no nombra a Kennedy, ese habladorcito, a Martins, a …

— Comprendo, ¡Je je je!… Debes tener miedo ¿no?

— Si, profesor, francamente.

— ¡Cualquiera tiene miedo!  Los funcionarios siempre hacen dar miedo.  Es cierto eso.  Si son de jerarquía, más todavía.  Mandamases de ceño fruncido.  Es la idiosincrasia muy propia del empleado boliviano.  A este respecto la gente de pueblo, con ese gracejo especial que posee, comenta: “Choy, Perro Chico”, ¿lo has visto al Fulano? ¡Tan orgulloso que está!  Ya no quiere siquiera conocer a sus amigos.  Que le dure el orgullo; y que no se caiga como un sapo.  ¡Ja ja ja ja jay!… (*)

(*) Expresión popular muy usada en el departamento de Potosí.  Las sílabas que representan la risa, son usadas con un tono de burla)

La escuchamos con la boca abierta.  Y nos gustó el comentario folclórico.

— Si, amigos.  Yo no lo conozco al Prefecto.  Por lo tanto, decir cualquier cosa de él sería prejuzgar.  A lo mejor es una excepción.  Una persona que no infunde miedo, que invita más bien a la confidencia, a abrirle el corazón, accesible.

— Con todo, no me animo.

Y otra vez le imploré:

— ¡Por favor!... Me da “Tujtuca” (**), como dice mi papá, de que pueda pásame algo.

(**) Tujtuca.  Aprensión que se traduce en el golpeteo del corazón.

— No te acobardes, Nick.  Si no cumples con esta tarea, qué concepto se van a formar de ti tus compañeros.  Y para serte franco…

Entonces me tomó del hombro para llevarme a un lado.  Luego, sacudiendo consecutivamente la mano, casi susurrando, me dijo:

— Tú eres el único.  A los demás les falta el don de la palabra.  ¡Eh! ¿Qué dices? ¿Te animas?

— Eso pues, profe … Está, usted, por convencerme.

— Así me gusta — dijo satisfecho.  Y volviendo los ojos al grupo, agregó —: Se ha animado.  Lo va a entrevistar al Prefecto.  Las novedades que obtenga podemos insertar en nuestro periódico.

Los compañeros aplaudieron:

A continuación, levantando el dedo, exclamó: “Ah” — para añadir enseguida:

— Tienes que llevarte un cuestionario.

“Eso más todavía”, pensé desalentado.  Sufrido yo.

Luego le pregunté:

— ¿Qué es, pues, eso, profesor?  Tiene que ayudarme.

— Ya; no es cosa de otro mundo.  Es una lista de preguntas a las cuales tiene que contestar el Prefecto, punto por punto.

Y me empujó no más como se empuja una piedra al precipicio.

Segunda Parte.

¡Señor Prefecto!... La sola idea me hacía temblar.  Sin embargo, haciendo de tripas corazón, salí de casa, cuaderno y lápiz en mano.  En el camino mi cabeza, un torbellino.  Las palabras que iba a pronunciar; cómo iba a solicitar la entrevista, la audiencia… ¡Qué sabía yo!

Llegué a la puerta de la prefectura.  Ahí estaba… “Tengo miedo… ¿Sigo adelante?”.

Ingresé al patio.  Subí por unas gradas.  Bajaba por ellas un hombre impecablemente vestido.

— ¡Señor!

Por poco no le jalé del paletó.  Y sin escucharme se pasó tieso.  Apenas me lanzó una mirada.  Noté, de desprecio.  ¿Por qué? ¿Mi vestimenta? No estuve elegante, claro, empero regularmente trajeado.  Eso sí, limpio.

Y otro después.  A ese también le dije:

— ¡Señor!

Se detuvo para preguntarme con un ademán de cabeza, qué quería yo.  Entonces le demandé:

— ¿Dónde queda la prefectura? (Con la turbación ni siquiera puede expresar “por favor”)

Sin decir ni pío se concretó a señalar con la mano, la boca, las cejas …

Y continué subiendo como autómata.  No me daba cuenta si pisaba las gradas; en cambio temblaba todo mi cuerpo; la barbilla, principalmente, dándome diente con diente.  Y como perro en barrio ajeno me acerqué a una puerta.  Enfrente vía un empleado.  Estaba sentado detrás de su escritorio.  Y me salió la voz ahogada:

— ¡Señor!

El aludido levantó la cabeza.  Frunció el entrecejo y me gritó:

— ¡Fuera! ¿Qué quieres? Aquí no entran los chicos.

Me asusté y se me nubló la vista. No obstante, recobré la serenidad; y decidido me planté delante de él, diciéndome: “¿Echarme como a un perro? ¿Qué siempre puede hacerme?” … Era un señor… No. ¡Era un saco de huesos! Después, con voz tartajosa, le expresé:

— Mi escuela me ha mandado aquí para hacer un reportaje al Prefecto.

— Al “señor Prefecto” se dice —me corrigió.

Trabando saliva repetí: “Al señor Prefecto”.  Y proseguí.

— Estamos haciendo un experimento.  Don Temis nos metió a la cabeza eso del periódico mural.

— ¿Quién es ese don Temis?

— Mi profesor.

— ¿Por qué no ha venido él?

— Es cuestión de alumnos.  Nosotros tenemos que aprender —meneando la cabeza.

— ¡Aaaj! — escuché en rezongo gutural.

Y se dio un impulso apoyándose en los brazos de su sillón, con lo cual cambió de frente.  Se enderezó trabajosamente y arrastrando los pies se dirigió a una puerta.  Tocó con el nudillo.  “¡Adelante!”

El empleado desapareció de la puerta, cerrándola con cuidado.  ¡Clac! Se escuchó al pestillo.

A poco volvió para señalarme con el dedo a que pasara.  Y pasé.  Allí me vi detrás de un señor alto.  Miraba por la ventana tomado de las manos a la espalda.  Atragantándome con mi saliva le saludé: — Buenos días, señor Prefecto.  Usted debe ser…

— Dio vuelta diciendo: El mismo que viste y calza.  ¿En qué puedo servirte?

Una hormiguita parecía yo frente a él.  Y como no noté ningún signo de agresividad, pensé: “No había sido tan fiero el león”.  Lo que me animó para plantearle resuelto:

— Vengo a molestarle, señor Prefecto… Mi profesor me ha mandado a entrevistarlo.  Estamos preparando un periódico mural.  Queremos insertar un trabajo relacionado con las actividades prefecturales, así como de los planes que tenga para el futuro.

Me miró sorprendido.  Luego dijo:

— ¡Pero eso es cosa de adultos, no de niños, hijo!

— Sin embargo, señor Prefecto, ¿cómo cree que nos vamos a preparar para la vida de adultos?

De dónde me saldría el argumento.  Y se sintió convencido por la forma en que había razonado, porque dijo:

— Tienes razón.  Muy bien, futuro periodista.  Estoy a tu disposición… —diciendo tomó asiente en un sillón.

Dibujo #

Al finalizar el interrogatorio, expresé:

— Eso es todo, señor Prefecto.  Muchas gracias.

Y cerré mi cuaderno.  Luego, poniéndome de pie, le invité:

— Visítenos, pues, en la escuela; así podrá leer también nuestro periódico mural.  Y este trabajo.

— Las recargadas labores que tengo… A ver, pero…

Le da la mano.  Desapareció entre la suya.  ¡De vergüenza yo!  No debía haber estirado…

Salí de la oficina caminando como el cangrejo, es decir, atrás.  Y cuando llegué a la puerta que da al comedor, me deslicé de espaldas a la pared dando un suspiro de alivio.  Me quedé allí mirando el cielo raso…

(Indicación para el profesor.  Debe hacer hincapié en los conflictos emocionales y psicológicos, que sufre el protagonista.  ¿Por qué? ¿Cómo se pueden superar las inhibiciones de la gente?)

a. Expresión oral.  Sobre el contenido de la lectura, el maestro debe proponer, primero, un intercambio de ideas entre los alumnos.  A continuación que exponga ante la sala, siguiendo este orden:

1ª Parte.  Resumen.

Que agreguen siguiendo la secuencia que se indica:

- ¿Qué otras expresiones pintorescas suelen escuchar?  Sean observadores.  Van a notar lo sabroso que son el cuanto a modismo, interjecciones nativas.  También han de advertir los matices de lenguaje y emociones, según las clases sociales.

- ¿Cuál es el comportamiento de las autoridades de manera general? ¿El porqué de ese comportamiento? ¿Cómo debería ser?  Conviene que ejerciten su juicio crítico.

2ª Parte.  Resumen.

- ¿Cuáles son las consecuencias de la falta de sociabilidad?

- Si a ustedes les tocaría cumplir el papel del protagonista, ¿les ocurriría lo mismo?

- ¿Por qué se relata el desenlace de esa manera?

- ¿Qué ideas de valor contiene la lectura, es decir, los que pueden ser útiles para incorporarlos a su experiencia?  ¿Y qué tipo de valores conviene incorporarlos?

- ¿Qué idea tienen de los valores que nos llegan del extranjero?

b. Expresión escrita.  En el cuaderno de ejercicios, omitiendo los resúmenes, respondan al guion anterior, tal como piensan ustedes.  Cada uno con su juicio propio.  A eso llamaríamos libre declaración de ideas.  No tienen por qué compartir las ideas de otras personas, pero sí respetarlas democráticamente.

c. Escritura y ortografía.  Al dictado.  Hágase dictar un trozo del texto (…) Ahora, confronten (…)  ¿Cuántos errores? Cuenten (…)  Corrijan con rojo y escriban cinco veces las palabras mal escritas, pero pensando en lo que están haciendo.)

Importancia del periodismo mural

El profesor dijo:

- El periodismo mural, como actividad complementaria de la labor educativa, adquiere una real importancia.  Se justifica su ejercicio permanente no sólo por lo que de él se puede obtener, sino también por ser un medio eficaz de “comunicación de masas” dentro del ámbito escolar.

Entre sus aspectos positivos podemos señalar:

— Canaliza las inquietudes de los alumnos en ese deseo que tienen de expresarse.

— Motiva el aprendizaje de la redacción, principalmente.

— Fomenta la solidaridad, por el hecho de que los trabajos han de salir de grupos.

— Crea el espíritu de responsabilidad individual con relación al del grupo.

— Difunde las actividades escolares para conocimiento de la comunidad educativa.

— Despierta aptitudes.

— Se preocupa por otros grupos sociales, de sus necesidades y aspiraciones, por la cooperación nacional.  En fin, podemos seguir enumerando, como ejemplo, digamos por la suerte de ese muchacho que se llama Juanito Malasuerte.

Así amigos, ya saben.  Tenemos que convertirnos en “periodistas” sin que se excluya ninguno por considerarse “inútil”.  No, no: no hay inútiles.  Ejercitando se aprende.

Después de una pausa añadió:

— Para organizar el periódico vamos a emplear trabajo colectivo.  Todos, en camaradería, contribuyendo con sus ideas y esfuerzo.

Por consiguiente, nos organizaremos.  Primero, de entre nosotros tiene que salir una persona, digo un alumno responsable, el Director, Coordinador, o como quieran llamarle.  Y el profesor que tiene que ser, naturalmente, el Orientador.

El personal de planta del periódico: redactores y demás, los alumnos del Grado.  Todos.  Esto es, divididos en grupos de trabajo.  ¡Ojo!  No olviden que el periódico es un instrumento de comunicación.

Entonces hay que darle ese sentido.  Comunicar, informar, avisar, anunciar, participar …

Comisiones

Artículos de interés general.  (Cinco o más alumnos).  Pueden ser resúmenes de lecciones, composiciones para despertar el civismo, la solidaridad; aspectos de disciplina, en fin …  No copias.  Eso no vale.  Ni recortes.  Claro que pueden leer otros trabajos, pero solamente para inspirarse.  Aceptado está eso.

Reportajes.  Equipo de unos seis para entrevistar a las autoridades y personas sobresalientes de la localidad.  También a las personas humildes.  Estas tienen más necesidades de colaboración y aliento.

Deportes.  Información y comentarios.  Lo importantes es que comenten.  Vale mucho saber interpretar.  Los aspectos positivos y negativos de los deportes que practican.  El porqué de las fallas.  Cuáles los remedios.

Vida social.  Las actividades sociales de la comunidad educativa: cumpleaños, fiestas, etc.  Se puede también incluir de la zona donde está ubicada la escuela.

Arte.  En este campo convendría incluir el dibujo, la pintura y la música, naturalmente con los comentarios correspondientes.  Eso es lo que importa, al final.

Diagramación.  Esta es la parte esencial de un periódico, o se la presentación.  Tiene que hacer impacto a la vista; es decir que llame la atención.  Mucho depende, entonces, de cómo se presenten los trabajos.  La gente siempre dice: “Esto está bonito”.  A ver ¿Qué dice?  Y se pone a leer.  Dejen unos espacios en blanco.  Que el periódico no aparezca como un emplasto.

El primer número debe salir el próximo 23 de marzo.

Autocrítica.  Es saludable saber criticarse uno mismo.  Así se notan los errores y los aciertos que se ha cometido.  Y a los que critican el periódico también invitarles a que contribuyan no sólo con palabras sino con obras.

El número del 15 de abril tiene que estar superado en contenido y presentación.  Entendido, ¿eh?

Que los tarijeños se sientan orgullosos de su fecha cívica.

Buena suerte.

 

Proyecto de cuestionario para un reportaje a una persona humilde:

— Descripción rápida del ambiente.

— Nombre de la persona.

— ¿En qué trabaja? ¿Le alcanza el sueldo?

— Comentario.

— Los niños que están a la vista.  Comentario.

— Detalles del hogar.  Comentario.

— Mensaje del reportero.

Para estudiar.

Noticia periodística

Recorten del periódico una noticia cualquiera y péguenla en este espacio.

 

 

a. Control de lectura.

— ¿De qué se trata la noticia?

— ¿Quiénes hacen esta noticia y dónde se ha originado?

b. Expresión oral.  El profesor debe proponer un cambio de ideas en base al siguiente cuestionario.

¿Dónde se publica el periódico utilizado para el caso?

¿Quiénes elaboran la noticia?

¿En qué medida se debe dar crédito a las informaciones que registran los periódicos?

¿Orientan a la opinión pública o más bien desorientan?

¿Qué opinión expresan o sostienen?

¿Qué poder tienen?

¿Cuáles son los periódicos de la localidad?

¿Qué ocurre cuando no hay periódicos?

¿Qué clases sociales leen periódicos?

¿Qué significará la expresión “moderno cáncer necesario”? ¿Y por qué?

c. Expresión escrita.  Del anterior cambio de ideas, cada alumno debe manifestar su criterio propio con respeto a los periódicos.

Redacción de una noticia periodística.  En el cuaderno de ejercicios desarrollen estos puntos:

- Cumpleaños de Zutana.

- Invitaciones.

- La fiesta.

- Cómo concluyó.

¡Ojo!  Se trata de que tienen que informar, comunicar.  Ese sentido tienen que darle a la redacción, para ayudarse, invéntense esas circunstancias.