Después de la independencia, el neoclásico de corte español fue reemplazado por el espíritu francés y también por el italianizante que se refleja en el municipio cruceño.
Los españoles trajeron una cultura arquitectónica mixta. Los valores medievales (Gótico) compartieron el espacio con el legado musulmán y las nuevas corrientes del Renacimiento y el Manierismo italianos.
La arquitectura boliviana presenta una notable diversidad de soluciones a través de su historia, en coincidencia con el carácter pluricultural y multiétnico de la nación.
A partir de 1967, y siguiendo el modelo europeo de la postguerra mundial, Bolivia se incorporó a la corriente de integración económica regional y ha seguido haciéndolo con resultados que hasta ahora no se ven.
Como herencia cultural que prevaleció en todo el mundo, en Bolivia los derechos de las mujeres han estado fuertemente restringidos. Esta situación cambió favorablemente al adoptarse el voto universal en 1956.
Como resultado de la capitalización de YPFB y la vigencia de la Ley de Hidrocarburos, ambos adoptados durante el gobierno Sánchez de Lozada (1993-1997), aumentaron espectacularmente las reservas de gas en Bolivia.
La planta de coca se cultiva en Bolivia desde la época prehispánica. La masticación de la hoja de esta planta es un hábito cultural arraigado sin el cual no se concibe la existencia de la civilización aimaro-quechua.
La hoja milenaria o sagrada hoja de los incas, lleva bien su nombre, ya que ha sido consumida desde los tiempos de Tiawanaku y en la actualidad constituye un uso y una costumbre.
Desde que fundó su propio partido, ADN, en 1979, Hugo Banzer Suárez presentó su candidatura presidencial en seis elecciones consecutivas hasta que en la última triunfó. Quería dejar atrás su estigma de dictador.