El desastre generalizado que sufrió el país como consecuencia de la hiperinflación entre 1982 y 1985, creó la necesidad de aplicar una política de shock para reactivar la economía en base a nuevos paradigmas.
El fracaso económico y político de la UDP condujo a que el mandato de Hernán Siles se redujera a tres años. Las elecciones de 1985 llevaron al poder a Víctor Paz, quien ejerció así su cuarto período presidencial.
En octubre de 1982 el país empieza a transitar una inédita ruta: el ejercicio pleno de la democracia representativa. Lo hace a través de una coalición presuntamente de izquierda llamada Unidad Democrática y Popular.
El 5 de octubre de 1982, el general Guido Vildoso, a nombre de las Fuerzas Armadas, entregó las insignias del mando a Hernán Siles Zuazo quien acababa de ser ratificado por el Congreso Nacional como presidente de la república.
Tras siete años de presidir un régimen militar cuyo autoritarismo se mantuvo inalterable Banzer, bajo fuerte presión social y del gobierno de Estados Unidos, convocó a elecciones generales en julio de 1978.
Un virrey que supo condolerse de la situación de los mitayos, el Conde de Lemos, escribió a España: “No es plata lo que se lleva España, sino sangre y sudor de los indios".
La importancia económica que adquirieron en Europa los metales preciosos, dio lugar a que la minería fuera el rubro que más ingresos proporcionó a la Corona española. Al mismo tiempo, coexistía con la economía de intercambio. La circulación de moneda era escasa, especialmente en las regiones agrícolas. La mayoría de la población vivía de la agricultura de autoconsumo.
En un principio, los españoles pensaron administrar las Indias a través de instituciones castellanas, pero eso fue imposible. Por ello crearon organismos especializados para el gobierno de las colonias.
Los españoles vinieron a América después de haber expulsado de la península ibérica a los moros. La conquista se produjo con poco esfuerzo y dio lugar a la ocupación de un inmenso, rico y poblado territorio.