Presidencia de Baptista

1. Personalidad del Dr. Mariano Baptista.

2. Administración.

3. El Crimen de Uyuni.

4. Actividades electorales para la sucesión Presidencial.

1. Personalidad del Dr. Mariano Baptista. — El Dr. Mariano Baptista había nacido en la hacienda Calchani del cantón Morochata, de la provincia Ayopaya del Departamento de Cochabamba, el 16 de julio de 1832.

Desde sus primeros estudios escolares sobre-salió por sus raras aptitudes intelectuales llegando en varias ocasiones a reemplazar a su maestro en la tarea de dar lecciones a sus condiscípulos.  Aprovechó su infancia y su juventud para completar y ampliar notablemente sus conocimientos históricos y literarios con tesoneras y constantes lecturas.  Todo ese bagaje de erudición le sirvió más tarde para amenizar sus discursos con citas, comparaciones y anécdotas que lo consagraron como el primer orador del país.

Desde el año 1855 inició su vida pública.  Fue Oficial Mayor del Ministerio durante el gobierno del Dr. Linares por el que cobró una profunda simpatía, que le demostró especialmente cuando el Dictador fue derrocado y desterrado a Chile hasta donde le acompañó Baptista con ejemplar fidelidad hasta el momento de su muerte.

Una parte de su actividad consagró también al periodismo, escribió vibrantes artículos en los más importantes periódicos del país y fundó varios órganos de prensa.  Escribió numerosos folletos sobre política y defensa religiosa. Sus sentimientos por la religión católica llegaban hasta el fanatismo.

Pero el aspecto en que llegó a ser eminente figura fue en la tribuna parlamentaria que ocupó durante casi toda su vida política y en la que cobró una celebridad extraordinaria.  Su palabra y sus actitudes fueron los rasgos más salientes de su persona hasta el extremo de permitirle realizar una verdadera transfiguración de su físico atrayente, de mediana estatura, color moreno, rostro picado de viruelas, ojos negros pequeños y vivísimos, era —dice un historiador que fue su contemporáneo— feo físicamente, sus compañeros de aulas, sus amigos de la infancia le llamaban cariñosamente el fiero Baptista.

“La palabra de Baptista —dice el historiador Arguedas— resonó durante medio siglo en los ámbitos de la nación, y fue en veces una poderosa palanca para mover a las multitudes en defensa de las libertades públicas y privadas, pues el tribuno luchó contra la inepcia de Achá, los bárbaros despotismos de Melgarejo y Morales, las burdas insolencias de Daza, encontrándosele siempre del lado de la justicia, del orden y la legalidad”.

Después de haber combatido contra Melgarejo en la Cantería marchó a Europa.  Volvió en 1872, siendo elegido Consejero de Estado en tiempo de Morales el año 1873, el Presidente Adolfo Ballivián le nombró su miembro de Relaciones Exteriores, cargo que siguió desempeñando durante el gobierno del Dr. Frías.

Cuando Daza se adueñó del Poder, Baptista se retiró a Cochabamba para desempeñar el rectorado del Colegio Seminario y regentar una cátedra en la facultad de Derecho.

El año 1880 el pueblo de Cochabamba lo eligió su representante a la Convención de ese año.  En dichas sesiones fue un ardiente defensor de la paz a toda costa con Chile.  El año 1884 fue elegido primer vicepresidente de la República durante el gobierno de Pacheco.  En los primeros años de la ad-ministración de Arce fue designado ministro de Relaciones Exteriores, cartera que dejó para marchar como ministro plenipotenciario a la Argentina y al Paraguay.

Sucedió en el mando al Presidente Arce para el período constitucional de 1892-1896. Al finalizar su gobierno se retiró a Cochabamba.  Años más tarde, el gobierno del General Montes le encomendó el estudio de la cuestión de límites con el Perú.  Murió en Cochabamba el año 1907.

2. Administración. — La administración del Dr. Mariano Baptista en sus resultados reales no correspondió a los excepcionales antecedentes de prestigio intelectual y político con que había subido al poder el nuevo gobernante.

Sin embargo, entre sus actos administrativos se puede anotar como dignos de mención los siguientes.

Por decreto del 12 de octubre de 1892, se implantó en la instrucción pública el llamado Sistema Gradual Concéntrico.  Al año siguiente se decretó amnistía para los perseguidos políticos que habían venido sufriendo el destierro o la prisión desde el famoso 5 de agosto que preparó la investidura de Baptista.

En el mes de julio del mismo año fue creada la delegación Nacional del Nor Oeste con el objeto de extender una acción administrativa más eficaz en esa extensa y remota región fronteriza.

También se creó en forma oficial la población de Riberalta, aprovechando anteriores trabajos iniciados en 1882.

En aquel tiempo, con motivo de algunas exploraciones efectuadas en los ríos Madidi, Madre de Dios, Inanbari y Acre se llegó a comprobar que en aquellas regiones existían inmensos bosques de árboles de goma elástica. Pero el gobierno no supo organizar la explotación de dichas riquezas para evitar que cayeran como en efecto en manos de extranjeros inescrupulosos cuyos intereses eran ajenos a la nacionalidad.

Durante esa misma administración, el Coronel Pando llevó a cabo la delimitación de la frontera con el Brasil en su calidad de Comisario Nacional.

Fue firmado el Tratado Ichazo - Benítez (1894) para resolver nuestros límites con el Paraguay.  Al año siguiente se firmaron en Sucre los protocolos Dardo Rocha Cano sobre límites con la Argentina.  Por último, se firmó con Chile el tratado de paz, amistad y comercio (1895) entre el ministro plenipotenciario boliviano Heriberto Gutiérrez y el canciller chileno Barros Borgoño, en el cual Chile a cambio de la cesión del litoral boliviano ofrecía la entrega de Tacna y Arica o por lo menos la caleta Vítor, siempre que estos territorios fueran incorporados definitivamente a ese país después del plebiscito acordado en el tratado de Ancón entre Chile y Perú.

Por ley de 19 de junio de 1895 se organizó la conscripción militar de la que quedaba excluida la raza indígena.

Con motivo de la celebración del 6 de agosto de 1896, se convocó a un concurso de obras científicas y literarias.

3. El Crimen de Uyuni. — El acontecimiento más sensacional ocurrido durante el gobierno de Baptista fue el misterioso asesinato del expresidente Daza en el pueblo de Uyuni.

Sucedió que el General Hilarión Daza, después de cerca de 13 años de permanencia en Europa tenía el deseo de regresar a su patria.  Según unos, impulsado por secretos afanes de intervenir nuevamente en política y según otros atingido por la disminución de su fortuna lo cual ya no le permitía continuar en el exterior.  Lo evidente fue que en noviembre de 1892 escribió al Presidente Baptista anunciando su propósito de restituirse al país.

En efecto, Daza abandonó Europa y se situó en Arequipa desde donde envió una segunda comunicación al gobierno ratificando los más sanos y desinteresados sentimientos para conducirse en el país (mayo de 1893).

En conocimiento de la proximidad de Daza, el Congreso de ese año actualizó la ley de la convención de 1889 contra el culpable de los descalabros de la Guerra de 1879 y elevó su acusación ante el Senado el cual aprobó la causa y la remitió ante la Corte Suprema de Sucre.

Al saber esto Daza, en febrero de 1894, mediante un telegrama a Baptista, le anunció su viaje al país para presentarse ante el tribunal supremo, pidiéndole al mismo tiempo impartir las órdenes consiguientes a las autoridades del tránsito.  A fin de no pasar por la ciudad de La Paz, donde sabía que era mayor la indignación contra él, tomó la vía de Antofagasta para marchar directamente a Sucre. En aquel puerto fue recibido hostilmente por los residentes bolivianos.  Al anochecer del 27 de febrero, Daza llegó a Uyuni en el tren internacional.  Temeroso de ser víctima de una nueva recepción hostil manifestó su deseo de bajar del tren antes de que éste llegara a la estación; pero como los conductores le aseguraron las garantías del caso continuó la marcha.  Al penetrar el convoy en la estación el reducido público allí congregado recibió a pedradas al tren.  En vista de esto los agentes de policía encargados de custodiarlo resolvieron retener a Daza en la oficina del ferrocarril hasta que pasara todo peligro.  Dos horas más tarde, o sea algo más de las diez de la noche, cuando los curiosos se habían retirado obligados por la crudeza de la noche, el ex-presidente salió acompañado del Intendente de Policía y del Teniente Coronel Guzmán Achá y seguido de varios soldados al mando del Capitán Mangudo.  Al dar vuelta una esquina, en medio de calles silenciosas y obscuras rompieron el silencio varios disparos y Daza cayó sin vida.  La sensación que causó el suceso dio lugar a los más diversos comentarios.  No faltaron quienes lo atribuyeron al gobierno.  Pero lo evidente es que las autoridades superiores se mostraron casi indiferentes para investigar el misterio y castigar a los asesinos.  Por otra parte, el gobierno no pudo disimular su satisfacción por haber terminado así la cuestión de Daza que sin duda hubiera podido ocasionar con el proceso y la presencia de la víctima graves disensiones políticas.

4. Actividades electorales para la sucesión presidencial. — Los primeros en lanzarse a iniciar sus preparativos electorales faltando aún mucho tiempo para el cambio de gobierno fueron dos ministros de Baptista: el Dr. Luis Paz y el Dr. Severo Fernández Alonso.  Esto creó la rivalidad entre los dos personajes y el consiguiente distanciamiento dentro del partido oficial.  Ambos aspirantes gozaban igualmente de la confianza del Presidente.  Pero, Alonso, más activo organizó clubs y aún logró ganarse a su favor a numerosos elementos tibiamente liberales y con el señuelo de organizar una fusión de partidos.

Los rápidos progresos de la candidatura de Alonso decidieron también en su favor el apoyo del Presidente, el cual no tardó en expresar su más categórico apoyo a su ministro.  Este por su parte intensificando su propaganda anunció como la más firme seguridad de su triunfo que era candidato del “partido oficial”.

El partido liberal por entonces estaba sin jefe pues el General Camacho había expresado y realizado su propósito de retirarse de las actividades políticas. En estas circunstancias el partido liberal convocó a una convención, la que se reunió en Sucre el 2 de octubre de 1894, bajo la presidencia del General Campero y proclamó como su candidato presidencial al Coronel José Manuel Pando.  Esta designación fue recibida con entusiasmo por el pueblo que había cobrado profunda simpatía por el bravo y prestigioso militar.

El año 1895 se realizaron las elecciones, en las que a pesar de su mayoría fue derrotado el candidato liberal que solamente obtuvo 15.889 votos contra 18.447 sufragios que sacó el candidato conservador merced al apoyo oficial.

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