Presidencia de Arce

1. Personalidad del Dr. Aniceto Arce.

2. Movimientos Revolucionarios.

3. Administración; Política Ferroviaria.

4. Elecciones Presidenciales; El 5 de Agosto.

1. Personalidad del Dr. Aniceto Arce. — El doctor Aniceto Arce, nació en la ciudad de Tarija, el año 1824.  Hizo sus primeros estudios en su ciudad natal y después se trasladó al Colegio Junín de Sucre.  El año 1843 tomó parte en la expedición que ordenó se hiciera el Presidente José Ballivián para explorar el Gran Chaco a órdenes del Coronel Manuel Rodríguez Magariños.  No obstante que los expedicionarios tuvieron que soportar inenarrables penalidades sin haber tenido la fortuna de coronar con éxito sus propósitos, el joven Arce volvió a alistarse en una segunda expedición del ingeniero belga Van Nivel. Así fue demostrando Arce desde su juventud con la energía de su espíritu y el carácter indomable que fueron los rasgos más salientes de su personalidad.

Habiendo reanudado sus estudios universitarios en la facultad de Derecho, se tituló de abogado en 1847.  El primer cargo público que ocupó fue el de Secretario de la Prefectura de Tarija.  Luego fue elegido diputado nacional por la misma ciudad durante la presidencia del General Belzu.  A raíz del atentado que este gobernante sufriera en el Prado de Sucre de parte de Agustín Morales, el sanguinario General Téllez desató tremendas persecuciones; pero el diputado Arce, en medio de la mayor parte de la Cámara atemorizada por las persecuciones, se alzó con entereza para defender las garantías de los ciudadanos atropellados por la venganza oficial.  Esto le costó ser desterrado al Guanay de donde emprendió una dramática fuga por el río Beni y luego, atravesando los inexplorables bosques de la provincia de Caupolicán logró salir al Perú.  De allí pasó a Chile, estableciéndose en Copiapó donde se dedicó a la minería.  En los varios años que permaneció en estas actividades logró una gran experiencia y vastos conocimientos de los sistemas de explotación.  En 1865 volvió a su patria para emprender inmediatamente trabajos mineros en Potosí. Su matrimonio con doña Amalia Argandoña le permitió emprender sus actividades mineras en gran escala hasta llegar a ser dueño de una de las más grandes fortunas del país.

Sin embargo, no se deslizó de sus inclinaciones políticas.  Durante el gobierno de Linares fue uno de los más decididos partidarios del dictador y sirvió a éste desempeñando algunos cargos públicos como el de Rector del Colegio Pichincha y el de Fiscal de Distrito de Potosí.

A la caída de Linares por consecuencia del golpe de estado de sus propios ministros y habiendo el gobierno del “triunvirato” convocado a elecciones de diputados, Arce fue elegido representante por Potosí ante la Asamblea Constituyente de 1861.  En ella defendió con firme integridad al dictador caído que era objeto de la más inconsecuente condenación de parte del gobierno.

Durante el gobierno del General Achá fue nombrado jefe político del Departamento de Potosí. Luego pasó a desempeñar la cartera de Hacienda.

Cuando el General Melgarejo se apoderó de la presidencia de la República, Arce prefirió dedicarse a sus tareas industriales.  Organizó la Compañía Huanchaca con un capital de 6 millones de pesos que más tarde se elevó a 30 millones.  Uno de sus empeños, que de ser realizado hubiera tenido sin duda enorme trascendencia para el país y acaso hubiera señalado otros caminos y menos fatales; la oferta del año 1878, que hizo al gobierno de Bolivia para construir un ferrocarril de La Paz al puerto de Mejillones.

Al año siguiente, cuando se sintió inminente la guerra con Chile, Arce, que, por sus anteriores viajes y vinculaciones con ese país, conocía mejor que todos los bolivianos la preparación y los propósitos chilenos de lanzarse sobre las riquezas de nuestro Litoral, se empeñó en convencer a Daza para que evitara de cualquier manera el conflicto, mostrándose un convencido pacifista.

Pasada la primera etapa de la guerra y cuando fue derrocado el General Daza, el Dr. Arce fue elegido Primer Vicepresidente al mismo tiempo que era proclamado Campero como Presidente de la República.  Desde ese alto cargo siguió fiel a sus ideas de paz con Chile, pues, tenía la seguridad de que Bolivia marchaba a un sacrificio estéril.  Como este criterio estaba en oposición al de Campero, fue desterrado del país.  Se dirigió a Europa donde permaneció hasta agosto de 1882.  A su regreso fue llamado a presidir las sesiones del Congreso de ese año en su calidad de Vicepresidente de la República.  Fue uno de los que más influyó para que se firmara el Pacto de Tregua con el enemigo.

El año de 1884, cuando se convocaron los comicios electorales, Arce presentó su candidatura por el partido “Nacional” o Constitucional, frente a los candidatos Pacheco (demócrata) y Camacho (liberal).

Realizado el pacto con Pacheco, por el cual Arce renunciaba sus expectativas políticas en favor de aquél y le cedía para su elección el voto de los diputados de su propio partido, fue designado por el Presidente Pacheco, ministro plenipotenciario en Chile y luego en Inglaterra, Francia, España e Italia fijando con tal motivo su residencia en París donde con la suntuosidad de sus fiestas procuró llamar la atención sobre un país como Bolivia que allí era completamente desconocido.

El año 1887 volvió a su patria y presentó su candidatura presidencial frente al candidato liberal General Camacho, para el período de 1888 a 1892.

Después de terminar su período constitucional y de haber entregado el mando supremo al Dr. Mariano Baptista, retornó a sus actividades industriales. Pasó luego algún tiempo atendiendo la ad-ministración de sus capitales en Chile y más tarde volvió al país para presidir el directorio del Banco Nacional de Bolivia durante ocho años.

El año 1904, al finalizar el período constitucional de Pando, el Dr. Arce, aunque ya estaba muy anciano, presentó su candidatura liberal del General Ismael Montes, siendo derrotado en la contienda electoral por una inmensa mayoría.  Este contratiempo le obligó a volver a la vida privada, muriendo dos años más tarde en la ciudad de Sucre a los 83 años de edad.

2. Movimientos Revolucionarios. — Dice el escritor don Alberto Gutiérrez que “Dn. Aniceto Arce, fue un presidente de hierro contra quien se fraguaron más conspiraciones que contra Melgarejo mismo”.  En efecto, antes que hubiera transcurrido siquiera un mes desde su investidura estalló en Sucre el Célebre motín del 8 de septiembre de 1888.

En tal día celebrábase en la ciudad de Sucre, el tradicional homenaje religioso a la Virgen de Guadalupe, patrona de la localidad.  A fin de darle aquel año el mayor realce posible, asistió el Presidente Arce con su comitiva oficial a la misa pontificial que debía celebrar el Arzobispo en la catedral, mientras en la plaza principal y frente al templo se hallaba el batallón “Loa” en formación para rendir al gobierno los honores reglamentarios.

De pronto, en el momento más solemne de la ceremonia religiosa, el batallón se amotinó disparando sus armas y sembrando el pánico tanto entre los asistentes como en toda la población.  El jefe del “Loa”, Coronel Juan Saravia y Espinoza fue muerto por los amotinados al intentar sofocar el movimiento.  Entre tanto, en medio de la confusión que reinaba en el templo, el Presidente Arce atinó a salir por la puerta de Comunicación que daba a los claustros del Seminario.  De allí pasó a una casa particular próxima y luego aprovechando de la oscuridad de la noche salió de la ciudad vestido de fraile, con dirección a la ciudad de Cochabamba.  Rápidamente reunió los contingentes militares de esa ciudad y de Oruro, y al frente de 2.000 hombres marchó en pos de los revolucionarios hacia la ciudad de Potosí.

Las tropas rebeldes se habían posesionado del lugar llamado Kari-kari donde se trabó la lucha.  La llegada de la noche obligó a los combatientes a suspender el fuego sin que se hubiera definido la situación; pero, al siguiente día, los facciosos, faltos de una dirección conveniente, abandonaron el campo y se dispersaron.

Restablecido el orden, el Presidente se mostró duro e inclemente con los revolucionarios, hizo flagelar a varios soldados y decretó sañudas persecuciones contra cuantos se sospechaba que hubieran tenido alguna convivencia con el movimiento.  Al mismo tiempo, los diputados gubernistas arrancaron del Congreso una ley para excluir de su seno a los diputados del partido liberal y arrojarlos al destierro junto con muchos otros distinguidos ciudadanos.  Las venganzas del gobierno, llevadas a cabo por los subalternos con tremenda violencia de la que fueron víctimas hasta los viñedos de Cinti, crearon en todo el país un sentimiento de repudio y fuertes propósitos de resistencia y sedición que en diversas ocasiones hicieron peligrar el orden público y obstaculizaron la fructífera labor del dinámico Presidente.

Algunos periodistas que se atrevieron a expresar en los diarios el sentimiento de condenación a los actos del gobierno fueron apresados y sus periódicos clausurados.

Al llevarse a cabo las elecciones para diputados se realizaron verdaderos combates entre gubernistas y liberales y en muchos distritos de la República se registraron numerosos hechos de sangre.

Algunos desterrados, desde la frontera peruana trataron de agitar la opinión del país.  El General Camacho que estaba entre éstos lanzó un manifiesto incitando a la revuelta. Entonces, el gobierno, al mismo tiempo que perseguía y encarcelaba a los opositores dentro del territorio, dispuso que una fuerza militar a las órdenes del General Ramón Gonzáles avanzara hasta la frontera para capturar a los agitadores.  Este jefe extremó su celo en la misión atravesando imprudentemente la frontera para aprehender a los partidarios de Camacho.  El Perú reclamó enérgicamente por la violación de su territorio y exigió una reparación moral que fue satisfecha por el gobierno de Bolivia.

Esta humillación y las nuevas persecuciones decretadas aumentaron el descontento popular. Los caudillos liberales se hicieron más osados.  Así el Coronel José Manuel Pando, con una temeridad casi suicida, atacó el asiento minero de Colquechaca, desorganizando los trabajos mineros y formando una diminuta fuerza atacó con ella la ciudad de Sucre, llegando en los primeros momentos de sorpresa a introducirse en la misma plaza de armas hasta que las numerosas tropas del gobierno rechazaron los intrépidos ataques y Pando tuvo que salvar la vida con la fuga.

Frente a todos estos movimientos hostiles el enérgico gobernante tomó medidas cada vez más rigurosas y tornó su carácter más autoritario, e irascible hasta llegar el mismo a actos de violencia personal con algunos ciudadanos.  Tal fue por ejemplo lo sucedido a mediados del año 1891, en la ciudad de La Paz, con un estudiante al que abofeteó en la calle por no haber éste saludádole al verlo pasar.  El incidente tomó carácter de un escándalo. Los universitarios lanzaron airadas protestas.  Una de estas protestas escritas decía: “Si al señor Presiden- tele complace la sociedad de esclavos, quédese en palacio; que allí vegetan los de relumbrante librea, y los que de rodillas y sombrero en mano a vista baja lo saludan.

3. Administración; Política Ferroviaria. — No obstante, esta resistencia enconada de la oposición durante todo su período administrativo, justo es reconocer que el laborioso presi-dente Arce, se consagró a realizar una de las más trascendentales obras en beneficio de su país.  Sin desalentarse por la incomprensión de que era víctima siguió adelante con sus propósitos de hacer una administración fecunda.

El 13 de septiembre de 1888, el Paraguay aprovechando de los sucesos de la revolución del 8 del mismo mes en Sucre, a consecuencia de la cual el país no tenía gobierno, destacó una fuerza militar que se apoderó de Puerto Pacheco, llevándose presos a los funcionarios y autoridades del puerto Arce, lo único que pudo hacer ante esta depredación fue expresar por el momento una protesta diplomática por intermedio del Encargado de Negocios Dr. Pinilla, el cual se retiró de Asunción declarando rotas las relaciones con esa nación.

En la legislatura de ese mismo año fue rechazado por la cámara de diputados un proyecto de ley que había aprobado el Senado obligando a la permanencia del gobierno en la ciudad de Sucre.

Fue promulgado el tratado de paz y amistad con el Brasil; fue creada la provincia del Chapare; fue organizado el Cuerpo Nacional de Ingenieros con el objeto de estudiar y preparar las obras públicas y camineras; fue inaugurada la línea telegráfica entre Tacna y La Paz.

El 10 de mayo fue firmado el tratado de límites con la Argentina entre el plenipotenciario boliviano Santiago Vaca Guzmán y el Canciller argentino Norberto Quirno Costa.  Fue creado el servicio de “rancho” en los cuarteles, suprimiéndose los servicios de las vivanderas o “rabonas”, mujeres del pueblo que hasta entonces atendían la alimentación de los soldados, costumbre que atribuía a dar a las fuerzas armadas en paz y en campaña una organización híbrida que relajaban la disciplina y la moral militar.

Se dispuso la fundación de la ciudad de Uyuni en el kilómetro 60 del ferrocarril de Antofagasta - Bolivia.  La ciudad de Sucre fue embellecida con la arborización de sus plazas y paseos públicos.  En La Paz se urbanizó la región de San Pedro; fue igualmente arborizada la Plaza de Armas; abierto y arborizado el camino del Prado a Obrajes, en una de cuyas secciones lleva el nombre de “Avenida Arce”.

El 1º de julio de 1889 fue inaugurado solemnemente el Pabellón Boliviano en la Gran Exposición Universal de París.

Se inauguró el camino carretero entre La Paz y Corocoro.

Fue puesto al servicio público la comunicación por cable entre La Paz y el exterior por la vía Puno - Mollendo.

En el Congreso Ordinario de 1889 fue pre-sentado ante la Cámara de Diputados, por algunos representantes cruceños y cochabambinos, un proyecto de ley por el que se declaraba capital definitiva de la República la ciudad de La Paz, proyecto que fue aplazado por 27 votos contra 21.

El 30 de octubre del mismo año entró a Uyuni el ferrocarril de Antofagasta.

Por ese tiempo llegaron a Bolivia los restos mortales del ex-presidente Dr. Tomás Frías, repatriados desde Italia por disposición del gobierno nacional.

Lo que da a la administración del Dr. Arce un verdadero relieve, le hace acreedor a la gratitud del país, y compensa todos los excesos de su autoritario carácter es su inteligente y previsora política vial, iniciada y realizada contra la más tenaz oposición.

El día 15 de mayo de 1892, tres meses antes de que terminara su período fue inaugurado el ferrocarril de Uyuni a Oruro. Bajo arcos decorativos entraron las locomotoras “Arce”, “Oruro” y “Cochabamba” hasta la plaza de la ciudad.  El Presidente rodeado de su comitiva ejecutó la clásica ceremonia de remachar el “clavo de oro”.  Cuentan que, al hacerlo, Arce embargado de emoción exclamó: “Ahora, aunque me maten; llenada está mi tarea”.  Es que ese ferrocarril; desde su iniciación hasta su estreno obligó al Presidente a sobrellevar las más apasionadas críticas. Unos consideraban que so pretexto de esa obra, Arce se había permitido desenvolver un gobierno tiránico, fecundo en abusos, persecuciones e intemperancias; otros creían ver en esa vía férrea el camino abierto a Chile que le permitiría salvar el desierto y la cordillera para efectuar la conquista de las minas bolivianas.  Nadie quiso ver en los íntimos propósitos del hosco gobernante un sincero afán de hacer del ferrocarril el instrumentó y resurgimiento nacional que debía levantar las industrias y que debía poner en contacto a Bolivia con el mundo exterior.

Es posible que la obra de Arce hubiera podido completar un vasto plan de comunicaciones sino le hubieran obstaculizado las luchas políticas y otros factores negativos de su tiempo.  Sin embargo, ya que no pudo llevar a otras regiones el beneficio del ferrocarril emprendió la construcción de los siguientes caminos carreteros.  De Potosí a Sucre, Oruro a La Paz y Oruro a Cochabamba y Cochabamba a Sucre.

Se abrieron también varios caminos de herradura en Cochabamba, Beni, Caupolicán y Santa Cruz. Se construyó el Puente Arce sobre el caudaloso río Guanay.

Sus proyectos ferroviarios abarcaron varias obras tales como el camino de hierro de Huanchaca a Potosí el ferrocarril que partiendo de un punto central de Bolivia debía llegar hasta la margen derecha del río Paraguay; un ferrocarril desde La Paz hasta la frontera peruana (Desaguadero); aceptó la propuesta para la construcción de un ferrocarril desde Tacna a las ciudades de La Paz y Oruro.  Finalmente ofreció garantías especiales para promover la construcción de líneas férreas desde el río Paraguay y la frontera argentina hacia las regiones de Santa Cruz, Beni, Tarija y Sucre.

En resumen, Arce debe ser considerado como el iniciador de los ferrocarriles en Bolivia y el gobernante que ha concebido una verdadera política de vinculación nacional en favor de una amplia red ferroviaria que la posteridad recién la va realizando por etapas.  La estatua que el pueblo de Oruro le ha levantado en su plaza principal es el homenaje justiciero al gran impulso de la industria y los transportes modernos.

4. Elecciones presidenciales; el 5 de agosto. — Los preparativos electorales por parte del candidato oficial comenzaron dos años antes de la época señalada para la renovación presidencial.

En una de las últimas sesiones del Congreso de 1890 los representantes de la mayoría gubernista lanzaron por unanimidad la candidatura del Dr. Mariano Baptista para la Presidencia de la República.

Algún tiempo después apareció otro candidato.  Era el ex-presidente don Gregorio Pacheco, quien, resentido con el gobierno por ciertas incidencias, reorganizó el partido demócrata del cual fue su candidato frente al candidato oficial.

Por último, el partido liberal volvió a proclamar por tercera vez el nombre de su jefe, el General Camacho, para la presidencia.

Estos dos últimos no tardaron en concretar un acuerdo de coalición para cooperarse en las elecciones y luchar contra Baptista.  Acordaron que, si uno de los dos fuera elegido Presidente el otro obtendría la vicepresidencia, disponiendo también una repartición equitativa de cargos públicos y diputados entre sus respectivos partidarios.

Las elecciones del año 1892 fueron memorables por la coacción oficial ejecutada en forma tan torpe y descarada que llegó a imponer el triunfo de Baptista no obstante las superiores fuerzas de los partidos coaligados.  En algunos distritos, como Potosí, los opositores se abstuvieron de votar y también lo hicieron parcialmente en Cochabamba y La Paz.

Derrotados los partidarios de Camacho y Pacheco, lograron empero una fuerte mayoría en el Congreso y que era llamado por ley a hacer el escrutinio electoral y por eso prefirieron reservarse para ese momento su desquite.  Desde luego, no tardaron en hallar un pretexto para su propósito de anular la elección de Baptista, en la omisión que había incurrido este candidato en no haberse inscrito debidamente en el Registro Cívico, tal como lo disponía la ley electoral.

No se esperaba para actuar más que la re-unión del Congreso que debía inaugurarse el 6 de agosto.  En víspera de esa fecha, el presidente Arce tuvo la precipitación de cometer uno de los atrope líos más censurables de su gobierno.  El día 4 decretó el estado de sitio y el 5 en la mañana ordenó el apresamiento del General Camacho y de ocho diputados liberales que fueron inmediatamente desterrados.  Igual orden se cumplió con más de 20 personajes del partido liberal. Al obrar así, Arce había manifestado: “Los liberales me hicieron un 8 de septiembre, y yo les respondo con un 5 de agosto”.

Indignados los representantes liberales que aun habían quedado libres, en señal de protesta resolvieron no concurrir a las sesiones camarales.  No deseaba otra cosa el gobierno, pues, dispuso que las bancas desocupadas fueran llenadas en el acto por los diputados suplentes y que precisamente eran de su amaño.

Destruida así la temible mayoría del Congreso, se hizo el escrutinio, sin control alguno y en consecuencia proclamado Presidente electo el Dr. Mariano Baptista, para el período constitucional de 1892 a 1896.

La transmisión del mando se realizó con el ceremonial de estilo y en ella el Dr. Arce manifestó: “Que se retiraba con la íntima persuasión de que dejaba por sucesor al hombre más digno de gobernar al país”.

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