Presidencia de Campero

1. Rasgos biográficos del General Campero.

2. La convención nacional de 1880.

3. Administración de campero.

4. Tratado de tregua con Chile.

1. Rasgos biográficos del General Campero. — El General Narciso Campero nació en Tojo, Departamento de Tarija el año 1813.  Hizo sus primeros estudios en la ciudad de Tarija, trasladándose después a Chuquisaca, en cuya universidad siguió la carrera de Derecho hasta obtener su título de abogado el año 1837.  El mismo año se alistó en el ejército del Sur bajo las órdenes del General Felipe Brown para hacer la campaña contra el ejército argentino que había invadido a Bolivia en convivencia con Chile para destruir la Confederación Perú - boliviana creada por Santa Cruz.  Campero se distinguió muy especialmente en la acción de Montenegro.  Desde entonces continuó en la milicia y le cupo concurrir y actuar con distinción en la gran batalla de Ingavi.  El año 1845, siendo ya Teniente Coronel, marchó en calidad de Secretario de la Legación de España que presidía el Dr. José María Linares. De allí pasó a realizar estudios militares en Francia.

Vuelto al país, se reincorporó al Ejército en tiempo del gobierno de Linares a quién sirvió decididamente.  Era Prefecto de Potosí el año 1859 cuando estalló en el Sur la revolución de Belzu.  Campero hecho prisionero de los revolucionarios y sentado al patíbulo con amenaza de fusilamiento, se negó a ordenar la rendición de sus tropas que estaban inexpugnablemente posesionadas en el edificio de la Casa de Moneda.

A raíz de la caída de Linares, el año 1861, dejó el Ejército y partió a Europa.  A su retorno después de varios años, encontró de Presidente de la República a Melgarejo, a quien tuvo la inexplicable debilidad de servirle, siendo su adhesión al tirano más destacada que nunca en la célebre revolución de Belzu en La Paz.  Derrotado Melgarejo frente a las barricadas, Campero como su Jefe de Estado Mayor y hombre de confianza, le acompañó con unos cuatro coraceros en el ingreso al palacio y presenció la temeraria escena que costó la vida de Belzu y afirmó en el gobierno al excecrado caudillo del sexenio.

Algún tiempo todavía Campero continuó al lado de Melgarejo; pero, su cultura, su ecuanimidad y su civismo no le permitieron mantenerse como servidor de la tiranía y acabó por romper vio-

lentamente con el gobierno.  Más tarde, consiguió rehabilitarse de su estigma de “melgarejista” volviendo en 1870 desde Buenos Aires a donde se había expatriado, para alistarse en las fuerzas de la revolución y tomar parte en el ataque y captura de Potosí, bajo las órdenes del General Rendón.

Fue diputado en la asamblea nacional que se reunió a la caída de Melgarejo.  Esa misma asamblea lo ascendió a General de División.

“El General Campero —dice el escritor tarijeño Don Tomás O‘Connor d'Arlach— era de mediana estatura, enjuto y fuerte, espaciosa frente, ojos grandes y negros, de mirada vivaz.  Unos negros y espesos bigotes aumentaban el imponente aspecto de su fisonomía.  Era de costumbres severas, metódico, serio y muy apegado a la legalidad”.

En 1871 contrajo matrimonio con la dama poetisa tarijeña Doña Lindaura Anzoátegui.  Después de haber desempeñado por poco tiempo la Cartera de Guerra, se dirigió a Europa con el cargo de Ministro Plenipotenciario en París y Londres.

Volvió a su patria y ocupó altas situaciones durante los gobiernos de Frías y Adolfo Ballivián. Era Prefecto de Potosí cuando estalló la revolución del 4 de mayo de 1876 que dio el gobierno al General Daza. Destituido y apresado por los revolucionarios, consiguió retirarse a la provincia de Sud Chichas donde se mantuvo al margen de la política.

Al estallar la guerra del Pacífico, ofreció sus servicios al gobierno.  Daza, celoso del prestigio mi-litar de Campero y a fin de tenerlo relegado le encomendó la organización de la Quinta División que tuvo una actuación anodina en la defensa nacional.  Por esto muchos enemigos de Campero han hallado razones para censurarlo.

Después de haber desempeñado la presidencia de la República desde la caída de Daza, entregó el mando a su sucesor Don Gregorio Pacheco, el 4 de septiembre de 1884.  Dos años más tarde fue elegido Senador por el Departamento de Potosí.  En edad muy avanzada se retiró a la vida privada y residió en Sucre, donde murió el 11 de agosto de 1896, próximo a cumplir 83 años.

2. La Convención Nacional de 1880. — Elevado el General Campero al cargo de Presidente Provisorio de la República por el movimiento revolucionario del pueblo y del ejército contra Daza, uno de los principales cometidos de acuerdo con la voluntad del país, fue el de convocar a una Convención Nacional.

Esta se reunió en la ciudad de La Paz, el 25 de mayo de 1880.  Estaba constituida por los representantes más notables de todos los departamentos.  Bajo las angustias de la guerra y frente a los graves problemas que tenía la República, los electores habían procurado llevar a la Asamblea el mejor conjunto de sus conciudadanos.

En una de las primeras sesiones de la Convención se recibió la noticia oficial de la derrota del Alto de la Alianza.  La dolorosa emoción que produjo esta nueva fue interpretada por el presidente de la asamblea. Dr. Daniel Calvo, en estas palabras: “Para nuestros heroicos defensores sólo tenemos lágrimas en los ojos y palabras de bendición en los labios”.

Luego los representantes nacionales acordaron la vigencia de la Constitución de 1878, con algunas modificaciones. Seguidamente se eligió como a Presidente Constitucional de la República para el período de 1880 a 1884 al General Narciso Campero, Primer Vicepresidente al Dr. Aniceto Arce y Segundo Vice al Dr. Belisario Salinas.  Fue ascendido por la misma asamblea a General de Brigada el Coronel Eliodoro Camacho que a la sazón se hallaba herido y cautivo en Chile.

Por estar aún a la cabeza del Ejército en campaña el presidente electo, General Campero, se hizo cargo de la presidencia el vicepresidente Arce, el cual encomendó provisionalmente las carteras de gobierno a los oficiales mayores de sus respectivos ministerios.

Por último, la Convención dictó varias leyes financieras con objeto de obtener fondos para la prosecución de la guerra con Chile. Se decretaron impuestos sobre sucesiones hereditarias; se dictaron disposiciones sobre la organización de la minería, de municipalidades, instrucción, y finalmente, se declaró al General Daza indigno de la confianza nacional.

3. Administración del General Campero. — Al regresar Campero del teatro de la guerra, se invistió del mando el 19 de junio de 1880 y formó su primer gabinete designando a los siguientes ministros: Dr. Juan Crisóstomo Carrillo,

de Gobierno y Relaciones Exteriores; Dr. José María Calvo, de Justicia, Culto e Instrucción; Dr. Antonio Quijarro, de Hacienda y Dr. Belisario Salinas de la Guerra.

Los principales actos de la administración de este gobierno fueron: Se Autorizó un empréstito forzoso de 500.000 pesos, distribuidos proporcionalmente a cada uno de los departamentos, con el fin de formar un fondo especial para la defensa nacional se concedió la suma de 10.000 bolivianos a la viuda de Don Eduardo Avaroa; se crearon las aduanas de Tupiza y Tarija fue clausurado el convento de La Merced y se estableció el camino carretero entre las ciudades La Paz y Oruro.

La labor de este gobierno en materia internacional tuvo cierta trascendencia.  El 11 de julio del mismo año se había suscrito en Lima un protocolo preliminar de unificación federal entre Bolivia y el Perú, que no llegó a prosperar por dos causas; una, porque el ejército chileno ocupó Lima e impidió la continuación de dichas negociaciones y la otra, porque' en Bolivia surgió una vehemente oposición a la unión con el antiguo aliado por parte de elementos que querían hacer a toda costa la paz con Chile.

A raíz de la mediación ofrecida por el gobierno de los Estados Unidos de Norte América para poner fin a la guerra del Pacífico, los representantes de los tres países beligerantes se reunieron en una conferencia, a bordo del buque americano “Lackawana”, fondeado en Arica.  En representación de Bolivia asistieron Mariano Baptista y Juan Crisóstomo Carrillo.  Pero, las negociaciones iniciadas bajo la presidencia del Ministro norteamericano Osborn fracasaron en su intento, por la negligencia de Chile.

La categórica actitud de Chile, que demostraba estar resuelta a imponer por todos los medios su derecho de vencedor, obligó al gobierno de Campero a prepararse nuevamente para la defensa del país y apoyar a su aliado en momentos de la inminente caída de Lima.  Con este fin se organizó laboriosamente un ejército de 4.000 hombres, al mismo tiempo que era enviado a los Estados Unidos de Norte América el Dr. Ladislao Cabrera con la misión de comprar armas y municiones.

Frente a los aprestos bélicos del gobierno se formó un partido opositor encabezado por el primer Vicepresidente de la Nación Dr. Aniceto Arce, que pretendía imponer su criterio de no sólo hacer las paces con el invasor sino también “colocar a Bolivia a la vanguardia de las conquistas de Chile”

El Consejo de Ministros presidido por Campero notificó a Arce que debía abandonar el país.  En cumplimiento de esta orden de destierro, Arce salió para la Argentina y allí publicó un manifiesto para justificar su política pacifista.

También fueron desterrados el Presidente del Concejo Municipal de La Paz, Dr. Julio Méndez por haberse opuesto al empréstito forzoso de guerra y el periodista Luis Salinas Vega por haber criticado la política de Campero y del gobierno.

El 13 de junio del año siguiente (1881) se volvió a reunir la Convención en La Paz.  Uno de sus primeros actos fue aprobar el tratado de comercio con el Perú.  Luego, después de vehementes discusiones sobre la posición que Bolivia debía asumir en la cuestión de la guerra con Chile, se resolvió mantener la actitud bélica hasta que el Ejecutivo pudiera negociar un arreglo conveniente.

En septiembre de ese mismo año el General Campero resolvió ponerse a la cabeza del Ejército para completar su organización y estar listo para cualquier emergencia.  Durante este tiempo quedó encargado de la presidencia de la República el segundo Vicepresidente, Dr. Belisario Salinas.

Como manera de infundir una nueva esperanza para reparar los desastres de la guerra, el gobierno pensó en la colonización del Chaco.  A iniciativa de Ministro Dr. Antonio Quijarro se envió una comisión presidida por el explorador francés Julio Creavaux, la que partió de Tarija el 13 de marzo de 1882.  Cuando la comisión había avanzado bastante a lo largo del río Pilcomayo fue atraída traidoramente por los salvajes y victimada íntegramente, habiéndose salvado solamente el niño Zevallos.

El desdichado fin de esta expedición no des-alentó al gobierno pues el año siguiente se organizó otra bajo la dirección del Dr. Daniel Campos, que después de tremendos padecimientos a través del monte chaqueño, consiguió llegar a las orillas del río Paraguay el 10 de noviembre de 1883.  El gobierno y el pueblo de Asunción, conocedores de la hazaña, acogieron cordialmente a los expedicionarios.  Como consecuencia de esta expedición se fundaron la colonia Crevaux y el Fortín Quijarro.

Otros actos importantes de este gobierno fueron el decreto que asignaba el 50 por ciento de las entradas de Aduana de Tarija para la colonización del Chaco y la creación del Consejo Supremo de Instrucción.

Habiendo reasumido la presidencia de la República el General Campero fue nombrado Comandante del Ejército el General Eliodoro Camacho que a la sazón había regresado del cautiverio en Chile.

4. Tratado de Tregua con Chile. — Reunido el Congreso ordinario de 1883, y en vista de que el Perú lejos de mantener su compromiso moral con su aliado, había hecho la paz por separado con Chile, se estudió la manera de que Bolivia tomara a su vez el único camino que le quedaba cual era de liquidar el estado de guerra con el invasor de su Litoral.

Con este objeto, el Ejecutivo envió a Santiago como negociadores a los señores Belisario Salinas, Belisario Boeto y Jorge Oblitas.

Después de laboriosos debates, los representantes bolivianos se vieron obligados a firmar el pacto de tregua, el 5 de abril de 1884, por el que se convenía:

Primero, que la tregua sería indefinida, no pudiendo ninguno de los ex-beligerantes recomenzar las hostilidades sin anunciarlo al otro con un año de anticipación.

Segundo, que Chile retendría en su poder todo el territorio boliviano comprendido entre las costas del Pacífico y la línea de determinadas montañas y volcanes de la Cordillera Occidental de los Andes.

Tercero, que Bolivia devolviera los bienes confiscados a las empresas de ciudadanos chilenos y pagaría los perjuicios que estos hubieran sufrido.

Cuarto, Bolivia, cedería de sus ingresos aduaneros de Arica el 65 por ciento a Chile y Quinto, que los artículos y mercaderías chilenas con destino a Bolivia gozarían de completa franquicia para todo impuesto.

Este pacto, firmado “ad referendum” en Santiago fue aprobado por el gobierno de Bolivia el 8 de mayo del mismo año, pero al tiempo de hacerlo se declaró solemnemente que la aprobación del pacto no implicaba de ninguna manera la cesión definitiva de los territorios ocupados y cuya soberanía no renunciaba.

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